No me acuerdo si ya había amanecido cuando supe de tu existencia pero recuerdo un día en que la noche llegó demasiado rápido en un fin de semana que empezó demasiado temprano y que esa misma madrugada se me hizo eterna. Setenta y dos horas después tu existencia por primera vez me dolió el pecho. Pero nunca te he culpado. A veces hasta creo que si te hubiera conocido en otras circunstancias podríamos ser amigas. Hermanas. De drama, de despecho, desamor, tenemos esa conexión ¿sabes? El mismo semen en nuestros vientres, las mismas promesas en nuestros oídos, una conexión uterina tu y yo. Te entiendo en el dolor, pequeña, y sé lo triste que fue tu historia. Irresponsável é quem aposta tudo e esquece que tem tudo a perder. Creíste y te entregaste y te entiendo en el sufrimiento. Por entenderte te pido que me entiendas también. Algún día tu historia y la nuestra fueron la misma pero irónicamente el final feliz que tanto quisiste ahora es mío. Desafortunadamente ya no hay espacio para ti en esta historia. Eres tercera en un cuento de dos.

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