En el piso de la sala siguen todas las prendas que vestÃa anoche. No las quiero recoger porque cuando las miro y luego cierro los ojos te veo parado frente a mi y me las vuelves a quitar despacio, en un loop que se repite mil veces hasta que abro los ojos a buscar algún otro resto tuyo que me alimente las ganas de. Estás en todas partes, afortunada soy. Mil historias me invento: cuentos sobre abrazos involuntarios cuando te encuentro somnoliento bajo sábanas y tus ojos entreabiertos a las seis de la mañana, un apartado completo sobre tu espalda desnuda y de tu risa todo un libro. ¿Ya te conté la anécdota esa de cuando yo, en un intento fallido de sentir algo de verano adentro, pinté todo el cuerpo de rosa y amarillo? La recuerdo hoy mientras brindo con la copa de vino que dejamos a la mitad, por el mejor regalo que me has dado: me mostraste que el mundo no deja de ser bonito aunque todo sea una gran paleta de grises. Hace un mes empezaron las lluvias y no se van a quitar tan pronto. Este es el momento en que más lejos estamos de la primavera, pero mi sol hacÃa mucho no brillaba tan fuerte. Los dÃas son nublados, el agua a veces sube hasta los tobillos y aquà seguimos. El hemisferio norte poco a poco se vuelve a significar y este año el viento no sopla hacia el sur (lo que siempre es señal de buena esperanza, me han dicho alguna vez).
Das saudades que eu tenho? Subir a rua Alabama e chegar na 17.
Recordo caminhar por uma Cidade do México fria, cinzenta e poluÃda, lábios secos e nariz sangrando. (Quase) nunca faltaram pés que aquecessem meus pés, mas lembro ir dormir muito tarde e acordar muito cedo pra uma cidade vazia e escura e insisto em acreditar que aquela tristeza que me dava te ver dormir tão manso enquanto me deixavas ir embora sem medo, diariamente, foi algum tipo de sinal. Das camas alheias a tua foi minha favorita. Outro dia vi que redecoraste a casa toda e aquela cama se foi em algum caminhão, e tive certeza de que nossa história nunca escrita já tinha perdido seu lugar: ele segue seu caminho pela avenida Revolución e eu fico aqui mesmo, pra pegar Patriotismo. (Nossas avenidas desde sempre nos indicavam caminhos opostos, desavisada nunca fui). Até hoje sorrio ao escutar as músicas que você me apresentou. Sempre te lembro cantando, igual aquele dia quando saà do banho e te espiei do corredor: violão na mão, cantando de olhos fechados, pra um público invisÃvel, minha...
Comentários
Postar um comentário